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Existen protozoos que se nutren como parásitos y otros que no...


PARÁSITOS EN LOS PECES



Entre las enfermedades más comunes en acuarios se encuentran las producidas por parásitos. Son parásitos los responsables de “puntos blancos”, “opacidad de la piel” y otras formas de enfermedades.  También son parásitos los responsables de la enfermedad del “agujero en la frente” del discus y de la “enfermedad del neón”. Hay parásitos externos (que atacan piel y/o agallas) y parásitos internos (que atacan órganos vitales).

Dentro del grupo de pequeños (y no tan pequeños) animales parásitos, encontramos los Protozoos, que se diferencian entre sí por los instrumentos que utilizan para movilidad y por la forma de reproducirse. A ellos dedicaremos la primera parte de esta serie.


Protozoos.

Existen protozoos que se nutren como parásitos y otros que no. Entre los últimos tenemos una abundante cantidad de protozoos que se utilizan como uno de los primeros escalones de la cadena alimenticia. En el caso de los peces, muchos protozoos microscópicos forman parte del primer alimento para alevines que globalmente denominamos “infusorios”. Algunos protozoos podrían ser clasificados como vegetales por poseer clorofila.

Los protozoos son unicelulares (una única célula). Esas células pueden estar provistas de cilios o flagelos, determinándose así si el protozoo el cilíado o flagelado. Cilios o flagelos son los medios de locomoción de que se valen para movilizarse.

Por su parte los esporozoarios o mixosporidios se diferencian, además, por su sistema de reproducción (se multiplican por desdoblamiento celular) y por ser parásitos intracelulares. Su nutrición se produce por ósmosis. Todos los miembro de esta Clase son parásitos y los diferentes géneros y especies fueron encontrados en individuos de todos los Phyllum animales.

El nombre deriva del hecho de que las esporas son estados conspicuos (o fundamentales) de sus ciclos vitales. Las esporas de estos diminutos animales son células con cubiertas especiales protectoras que soportan condiciones ambientales extremas: altísimas o muy bajas temperaturas, humedad elevada o sequía, presión atmosférica alta o baja, etc.

Esto, junto al hecho de ser intracelulares (que se introducen en las células) y multiplicarse por simple desdoblamiento celular, los hace enemigos muy peligrosos para los peces (y para todos los animales vivos, incluso en hombre). Por ejemplo, cuatro especies del Género Plasmodium son los responsables de la malaria, utilizando al mosquito Anopheles como huésped para completar su ciclo vital.

La enfermedad más común en los acuarios (tanto o más que enfermedades bacterianas) es sin dudas el “punto blanco”.

Esta producida por Ichthyophthirius multifiliis un protozoo cilíado que normalmente es tolerado por los peces y que, mediante frotis y análisis microscópico, puede localizarse en muchos peces sanos (ornamentales o no). De hecho conviven en equilibrio hasta que algún factor externo rompe ese equilibrio y el parásito reactiva su ciclo vital. Es decir que es un parásito oportunista, ya que hasta ese momento permanecía en reposo o nutriéndose en semi letargo.

Mientras el parásito permanece enquistado en el cuerpo de un pez puede ser considerado indestructible con los medicamentos convencionales ya que el propio pez construye un recubrimiento de mucosa epitelial que aísla el parásito del agua. En este caso sólo será posible combatirlos mediante un producto que sea asimilado por ósmosis (o por ingestión, agregado a algún alimento).

En los finales de la década del 70 la firma Dainippon Pharmaceutical de Osaka, Japón, produjo un preparado denominado Furanace-P, cuya droga activa era el Nifurpirinol, un nitrofurano desarrollado exclusivamente para peces. Tras 10 años de producirlo, por considerarlo poco rentable ante la necesidad de renovar patentes mundiales, su fabricación se descontinuó.

Furanece-P fue el único medicamento conocido que era lo más parecido a una panacea universal, ya que era 100% eficaz contra puntos blancos en cualquier etapa de su desarrollo. Pero también era efectivo contra septicemia y otras enfermedades bacterianas, hongos internos y externos, parásitos de agallas, etc.

En la actualidad con la marca Furanace la firma Abbot de Estados Unidos produce el Nifurpirinol bajo patente de Dainippon, pero los resultados prácticos obtenidos no son los mismos.
De este modo, en la actualidad no existe un medicamento capaz de actuar sobre el parásito enquistado.

Por esa razón, cuando aparezcan los primeros síntomas de actividad, o sea ni bien se evidencian los primeros “puntos blancos” (el lugar donde se los localiza más fácilmente es en las aletas), debemos medicar el acuario y acelerar el ciclo del parásito mediante el aumento de la temperatura. Esto último los estimula a desprenderse de la piel  y esparcirse por el acuario, momento en el cual el medicamento es efectivo.

Por otro lado, las sustancias que componen los medicamentos tienden a degradarse por acción del tiempo y por estar en contacto con la luz y el agua. Esto hace necesario repetir diariamente la dosis de medicamento, al menos por una semana o hasta que se observe la desaparición de quistes durante dos o tres días consecutivos. En el caso de que se utilicen medicamentos comerciales, deberán seguirse las indicaciones del fabricante.
En algunos peces (como por ejemplo en Jack Dempsey Blue), los puntos blancos no se visualizan a simple vista y con ayuda de una lupa apenas se distinguen.

La mayoría de los productos que en la actualidad se fabrican para combatir “puntos blancos”, son a base de verde de malaquita y otras sustancias. Deberá tenerse en cuenta que ciertos peces resultan particularmente sensibles al verde de malaquita (entre ellos muchos tetras, barbus, besadores, algunos cobítidos como Botia, ramfíctidos, tetragonopteridos y otros).

Por lo tanto al aplicarse esta medicación por primera vez en un acuario deberá observarse, durante las dos horas posteriores, la reacción de los peces. Si manifiestan síntomas de intoxicación se procederá de inmediato a la renovación de entre un tercio y la mitad del agua, hasta comprobar que los peces vuelven a su respiración normal. En casos de dudas sobre la sensibilidad o no, se recomienda colocar uno o dos peces en un recipiente y aplicar la medicación en la dosis indicada. Si no se observan síntomas de intoxicación podrá medicarse el acuario general.

Tratamiento.

En algunos peces que soportan altas temperaturas, suele ser suficiente elevar a 30º C la temperatura del agua para que el parásito libre muera y el enquistado se desprenda aceleradamente de la piel. Este es el tratamiento recomendado por el criador Héctor Luzardo, para los ejemplares juveniles de Blue Dempsey (o Jack Dempsey Azul), pese a que soportan perfectamente tratamientos químicos.

Ya hemos mencionado que el verde de malaquita es el medicamento básico que se viene empleando a partir de experiencias realizadas entre 1959 y 1961 por diversos investigadores. Ajustes en las dosis y combinaciones con otros productos lo hacen menos tóxico y más efectivo.

El problema apareció cuando al aplicarse en peces para consumo humano (carpas y truchas) se comprobó que los peces adultos así tratados no resultaban aptos para alimentación humana.
A partir de ese momento quedó limitado para tratamientos de alevines y ejemplares jóvenes.

El verde de malaquita fue prohibido en medicamentos para humanos hace ya muchos años.
En cuanto a los peces ornamentales, no existe ningún problema en utilizarlo ya que, en dosis adecuadas y eventualmente potenciado con otros productos, termina destruyendo el citocromo c del parásito, al tiempo que ejerce una acción estimulante para que abandone rápidamente la piel (Deufel, 1960 y Amlacher, 1961).

Por otro lado las observaciones de aficionados al acuarismo con tetra cardinal y otros peces de aguas ácidas, permitieron comprobar que Ichthyophthirius multifiliis no puede sobrevivir en aguas con pH muy bajos. Wagner (1960) hizo la demostración práctica de que a pH 5,5 los quistes mueren, interrumpiendo el proceso de infestación. Este sería el motivo por el cual ciertos peces amazónicos (como los tetras), están libres de este parásito en su ambiente natural y al mismo tiempo son mucho más proclives a enfermarse de “ictio”  cuando se los coloca en un ambiente inadecuado, ya que carecen de defensas contra el parásito en su información genética.

Otra ayuda al tratamiento de peces infectados para consumo, fue la comprobación que los parásitos libres mueren al cabo de 36-72 horas si no logran encontrar un huésped a quien parasitar. Trasladando cada 12 horas los peces de un recipiente o estanque a otro y sin necesidad de medicar, los peces quedan libres de parásitos al cabo de 84 horas. Otro tanto ocurre con los peces de acuario.

Sin duda que al aficionado acuarista le resulta mucho más práctico y económico dirigirse a un comercio del ramo, adquirir un medicamento contra puntos blancos y resolver el problema rápidamente. Consultando con el proveedor respecto a los peces y su resistencia al tratamiento, se podrán evacuar dudas, no obstante lo cual siempre que se aplique un medicamento por primera vez en un acuario (como ya mencionamos) deberá observarse la reacción de los peces durante al menos las dos horas siguientes.

Algunos aficionados y la mayoría de los criaderos (y sin dudas, todas las factorías), cuentan con su propio laboratorio y el arsenal de drogas para tratar enfermedades.

Para ellos y para los que desean practicar un poco de alquimismo, hemos elaborado nuestras tablas de diagnóstico y tratamientos, a las que se accede haciendo clic más abajo. Tanto para el criador profesional como para el comerciante o el aficionado, estas tablas serán materia de consulta permanente, por lo que sugerimos bajarlas a un archivo y luego imprimirlas.

Las siguientes medicaciones son indicadas para puntos blancos en acuarios ornamentales y también en piscicultura en gran escala. En nuestra Tabla C (Terapéutica) se encontrarán otras soluciones a gran escala.
a. Sulfato o Clorhidrato de Quinina.

Se disuelve 10 gramos en 1 litro de agua destilada, como solución madre. Se guarda en un lugar fresco y oscuro.
De esa solución se aplican 3 dosis (una cada 12 horas) de 10 ml. por cada litro de agua del acuario. Al cabo de 36 horas tendremos una concentración de 30 mg. de quinina por litro de agua.

Esta solución puede producir temporalmente esterilidad en los peces y dañar las plantas. Éstas últimas se retirarán del acuario y se desinfectan con una solución de vinagre (una taza de té en 5 litros de agua), manteniéndolas así durante tres días.

b. Mercurocromo. Para tratar acuarios de agua fría.

Se disuelven 2 gramos en 100 ml. de agua destilada como solución madre. Guardar en lugar fresco y oscuro.
Para medicar se aplica una gota cada dos litros de agua, con temperatura inferior a 25º C. No exceder la dosis.

c. Verde de malaquita.

Se disuelven 4 gramos en 1 litro de agua (solución al 0,40%). Se aplica a razón de 1 gota por litro de agua del acuario, repitiendo a diario hasta tres días después de desaparecidos los síntomas.
A esta solución se le puede adicionar 0,04% de quinina y 0,05% de acriflavina (tripaflavina) para darle mayor efectividad.

La acriflavina actúa como antiinflamatorio y produce fotofobia, por lo que el acuario debe permanecer con poca luz (ver El Ojo de los Peces). Ya hemos mencionado que toda manipulación de tripaflavina debe realizarse con cuidado puesto que al menos uno de sus componentes es altamente cancerígeno.

Los protozoos de éste Género se presentan de una forma muy similar a “ictio” y se produce por medio de quistes, del mismo modo que el anterior. Su tamaño es menor y el aspecto de los peces contaminados se diferencia bastante de los atacados por puntos blancos.

La piel de los peces atacados presenta una apariencia de “entalcado”  por centenares de pequeñísimos puntitos de 0,013 mm (130µ). De hecho se la menciona como "Velvet" o "enfermedad del terciopelo". Esta pulvurulencia se puede presentar de color amarillo rojizo (color del óxido de hierro) si el agente causal es Oodinium limneticum.

Cuando el causante es Oodinium pillularis la coloración es blanco grisácea. En cualquiera de ambos casos el comienzo de la enfermedad puede pasar desapercibido por lo que deberá ponerse atención a cualquier modificación en el comportamiento de los peces. Por otra parte al iniciarse el proceso puede confundirse el diagnóstico con el inicio de una fungosis dada la opacidad inicial de la zona afectada, que puede hacer pensar en un ataque de Saprolegnia.

Al igual que Ichthyophthirius, este protozoo tiene en su ciclo una fase de parasitismo durante la cual se localiza en la piel, aletas y ocasionalmente en las branquias de los peces seguida de una etapa posterior de enquistamiento durante la cual se produce una serie de divisiones internas que generan de 32 a 64 dinosporas en O. Pillularis y hasta 256 en O. Limneticum. Las divisiones se realizan en múltiplos de 32. La fase final del ciclo es la natación libre por medio de sus flagelos, en búsqueda de un pez hospedador en el cual reiniciar el proceso.

Como todo parásito se nutre de materia orgánica viva, fijándose al epitelio mediante un citostoma (con apariencia de raíces). En tal circunstancia secreta enzimas que llegan a disolver parcialmente los tejidos, apareciendo pequeños nódulos de color blancuzco.

En condiciones normales las dinosporas libres recién desprendidas del quiste no sobreviven más de 36 horas, por lo que en el caso de incorporarse plantas nuevas al acuario, bastará tenerlas 48 horas en cuarentena para asegurarnos de no introducir este protozoo al acuario.
No ocurre lo mismo con los peces, ya que pueden portar el parásito durante mucho tiempo a la espera de condiciones favorables para reproducirse.


Medicación Terapéutica.

La medicación en los acuarios de agua dulce es la misma que se utiliza para combatir “ictio”. En los acuarios marinos (no usar con invertebrados) la terapéutica debe necesariamente ser diferente, por lo que se recurrirá a aplicar 1,6 mg. de sulfato de cobre puro por cada litro de agua. Esta terapéutica también da buenos resultados en acuarios de agua dulce si se le adiciona cloruro de sodio a razón de una cucharada sopera (15 gramos) cada 10 litros de agua.

Después de usar cobre en acuarios de agua dulce, si no se desea renovar el agua al finalizar el tratamiento, puede aplicarse ácido tánico al éter (una cucharadita de té al ras cada 50 litros). Entre 36 y 48 horas después se aplicará un filtro con carbón activado para eliminar la coloración oscura del agua.

En los acuarios marinos la solución es diferente, pues si bien la dosis indicada se encuentra dentro de los parámetros tolerados por los peces, el proceso de reducción del cobre es muy lento. Deberá medirse la concentración con un test de cobre y si es mayor a lo recomendable, deberá cambiarse parcialmente el agua hasta llegar a niveles aceptables. Reiteramos que los invertebrados marinos no toleran la presencia del ión cobre en dosis aun mucho menores que las indicadas.

Puede solicitarse información adicional sobre Etiología, morfología y bionomía de Oodinium por e-mail (referencia RAP-ME-152); Histología e histoquímica (referencia RAP-ME-153)


» http://www.elacuarista.com/secciones/enferme4_parasito.htm


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