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EL TULIPAN


El tulipán es una planta originaria de Turquía, de carácter bulboso que florece en primavera. Es especialmente apreciada por la belleza de su flor y la variedad de sus colores, por eso es muy útil para la ornamentación de jardines de todo tipo.

La planta alcanza una altura de entre treinta y sesenta centímetros, aunque hasta la primavera, su tallo, hojas y flores se encuentran encerradas de forma comprimida dentro del bulbo. Por su parte, las hojas poseen un color verde grisáceo y una forma lanceolada.

La flor

El tulipán florece, aproximadamente, a los ciento veinte días de haber sido plantado y conserva su belleza y buen aspecto durante veinte días. Después, la flor se marchita y, en ese momento, es necesario proceder a cortar el tallo principal, en el que se encuentra y dejar que se seque el resto de la planta. Posteriormente, hay que extraer el bulbo de la tierra y dejarlo secar para, después, introducirlo en un recipiente que contenga arena seca, con el ápice colocado hacia arriba en un lugar fresco y oscuro. Así, en la siguiente época de plantación este bulbo se podrá reutilizar.

La parte más llamativa del tulipán es su flor, especialmente apreciada por la gran cantidad de colores en que existe. También hay especies bicolores que proporcionan una gran alegría al jardín. Esta flor está compuesta por seis pétalos acuminados, es decir, cerrados en forma de corazón invertido, y de seis estambres. Además, es posible cortarla con el fin de insertarla en ramos o jarrones, ya que confieren belleza y colorido en cualquier lugar de la casa. La gran mayoría de estas plantas son de flor simple y orientadas hacia arriba.

El tulipán en el jardín

La principal finalidad del tulipán en el jardín es ornamental, ya que se puede ubicar en infinidad de lugares. Así, proporcionan gran belleza al pie de los árboles, en macetas, en macizos o canteros. Sus hojas también son ornamentales ya que poseen un color verde grisáceo y una forma lanceolada. Al contrario de lo que se suele pensar, el tulipán es una planta bastante resistente, aunque siempre se desarrolla mejor en suelos bien drenados, por lo que hay que evitar situarlos en lugares que se encharquen con facilidad.

Plantación

Los bulbos deben ser plantados con el ápice hacia arriba a una profundidad de entre 8 y 10 centímetros. Asimismo, conviene vigilar que exista una separación de al menos 10 centímetros entre los distintos bulbos. Lo óptimo es plantarlos en el mes de septiembre, para que hayan desarrollado sus raíces cuando llegue el frío del invierno y sean capaces de soportarlo.

No obstante, en el caso de que la plantación se realice en maceta, es posible hacerlo incluso en diciembre, siempre y cuando se sitúen en un lugar protegido del excesivo frío.

También, es necesario sacar la planta al exterior en el momento en que asome el tallo, para que reciba la luz solar.

Cuidados básicos

Lo primero que hay que vigilar es que el suelo en que se plante el tulipán tenga un buen drenaje para que no se encharque y dañe la salud de la planta. Además, conviene utilizar una mezcla de arena de río, mantillo y sustrato. En lo que al riego se refiere, es necesario que la tierra se encuentre siempre húmeda, por lo que hay que suministrar agua de forma regular. Sin embargo, no se hace necesario pulverizar las hojas ni las flores.

Es conveniente saber que esta planta requiere de abundante luz solar, por lo que su lugar idóneo se encuentra en un lugar iluminado del jardín. Por otro lado, es preferible regar el tulipán con un fertilizante especial para plantas con flor después de la floración para que se mantenga fuerte. Por último, hay que explicar que no es posible plantarlo en el mismo lugar dos aliños seguidos, ya que agotan las reservas del suelo.


ORIGEN.

El origen del tulipán se localiza principalmente en el área mediterránea y el nordeste asiático, aunque la mayoría de las variedades cultivadas actualmente proceden de  las regiones montañosas de Asia Menor, Persia, el Cáucaso y Turdestán. Las primeras semillas de tulipán llegaron a Europa a finales del siglo XVI procedentes de Turquía.

El nombre "tulipán" proviene de la palabra "dulban", que significa en turco turbante, haciendo referencia a la similitud entre sus formas.

El botánico Carolus Clusius inició el cultivo del tulipán en el jardín botánico de Leiden (Holanda), a partir de semillas y de bulbos enviados desde Turquía.  


PLAGAS Y ENFERMEDADES.

PULGONES (Dysaphis tulipae, Myzus persicae, Aphis fabae...).

Aparecen en las plantas durante su vegetación y en los bulbos durante su conservación. Los pulgones dañan el brote de la planta, deformándolo. Los ataques de pulgones son más frecuentes durante la primavera tanto en cultivo al aire libre como en invernadero.

El daño más importante de los pulgones es indirecto, pues son transmisores de virus.

Control.

-Pulverización con Lindano, Paration, etc, después de la aparición de los primeros síntomas de la invasión, antes de que la planta sufra daños importantes.

NEMÁTODO DE LOS TALLOS Y DE LOS BULBOS (Ditylenchus dipsaci).

Este nemátodo causa necrosis del tallo y abultamientos y/o retorcimientos de las hojas y de las yemas. Sobrevive en el suelo y en malas hierbas huéspedes y ataca a los bulbos y brotes jóvenes.

D. dipsaci se mueve intercelularmente en los tejidos jóvenes, disolviendo la lamela media e incitando hipertrofia e hiperplasia. Los brotes se abultan típicamente, se deforman y se acortan.

Se trata de un organismo vermiforme, largo y delgado (0.8-1.4 mm), posee un estilete y la cola es ligeramente puntiaguda.

El cuerpo se pone casi recto cuando muere por calor.

D. dipsaci es bisexual y pone 200-500 huevos durante el ciclo de vida de un adulto, que es de 45 a 75 días. La temperatura óptima para su desarrollo es 15-20ºC, teniendo poca actividad por debajo de 10ºC o por encima de 22ºC. Finalmente, los nemátodos emigran a la base de la planta, donde se concentran en grupos. En este estado los  nemátodos pueden resistir una sequía considerable.

Control.

-Realizar una rotación de tres años sin cultivar tulipanes.

-Destrucción de las plantas afectadas.

-Remojar los bulbos en agua caliente durante tres horas y treinta minutos a 43.5ºC de 15-20 días después de la recogida.

-La pasteurización con vapor es el tratamiento más seguro y efectivo.

-No desinfectar con bromulo de metilo, pues resulta fitotóxico para las Liliáceas.

Enfermedades.

FUEGO DEL TULIPÁN (Botrytis tulipae).

Se trata de una enfermedad muy frecuente y la de mayor gravedad, pues ataca a todos los órganos de la planta.

Este hongo se puede diseminar a través de bulbos infectados, acolchados, viento y lluvia. Su desarrollo se ve favorecido por humedades relativas altas.

Los síntomas se manifiestan como hojas curvas y deformadas, detención de la emergencia de brotes y manchas circulares grisáceas en hojas y flores que avanzan rápidamente bajo condiciones de elevada humedad relativa y temperatura.

Control.

-Rotaciones de 4-5 años sin tulipanes.

-No reutilizar los acolchados vegetales.

-Tratamiento de los bulbos por pulverización con Tiram.

-Pulverizaciones preventivas con Captan o Diclofluanida desde que se produce la brotación hasta la floración, al menos dos o tres veces.

FUSARIOSIS (Fusarium oxysporum f. sp. tulipae).

Se trata de una enfermedad bastante frecuente y grave. La infección se produce con más frecuencia a finales del periodo vegetativo, a consecuencia de los ataques de los hongos que proceden de los restos del viejo bulbo.

Los síntomas se manifiestan en los bulbos como una podredumbre seca en la base o del corazón, o momificación al final del almacenamiento.

Control.

-Realizar rotaciones.

-Clasificación y secado de los bulbos.

-Almacenar los bulbos en lugares bien ventilados y evitar heridas durante la conservación.

-Tratamiento con Benomilo, Procloraz, etc.


VIROSIS.

Desde muy antiguo, las enfermedades causadas por virus vienen asociadas al cultivo del tulipán a causa del efecto decorativo sobre varios cultivares. Los horticultores holandeses lo han explotado ampliamente, transmitiendo el variegado floral a los bulbos sanos. Finalmente los indeseables efectos de los virus que conducen a largo plazo a la degeneración de las plantas enfermas, han mermado el interés por los tulipanes virosados, justificando su eliminación de los cultivos.

Potyvirus.

La familia de los Potyviridae comprende varios géneros, aunque el género más importante es el de los Potyvirus; este género comprende más de 200 virus, estando ampliamente representados en las plantas ornamentales.

La sintomatología del variegado del tulipán ocasionado por los Potyvirus es la siguiente:

En las flores los síntomas son perceptibles desde la nascencia de las plantas en primavera. Las yemas florales se decoloran y el escapo floral puede manifestar estrías anormalmente pigmentadas. Las alteraciones de pigmentación modifican el color específico de la variedad y los lotes contaminados pierden su valor comercial.

-En las hojas, los síntomas son generalmente moderados. Las plantas infectadas presentan jaspeados más o menos discretos o estrías longitudinales decoloradas. Estas manifestaciones varían en función del cultivar, de las condiciones culturales y del estadío de desarrollo de la planta.

-Las plantas virosadas del tulipán son de un tamaño más reducido y los tallos y las flores son más cortos. Esta disminución de vigor se traduce también sobre el engrosamiento de los bulbos por una reducción del peso que puede alcanzar el 50%.

-La conservación en florero de las flores cortadas es de corta duración.

Recientes estudios realizados en los Países Bajos han permitido identificar y caracterizar a los diferentes Potyvirus responsables de los variegados del tulipán:

Tulip Breaking Potyvirus (TBV).

Tulip Top Breaking Potyvirus (TTBV).

Tulip Band Breaking Potyvirus (TBBV).

Rembrandt Tulip Breaking Potyvirus (ReTBV).

Control.

-Realizar controles visuales y test de ELISA después de puesta en cultivo en invernadero.

-Aislar las parcelas como mínimo 300 m de cultivos de tulipán susceptibles de soportar lotes contaminados.

-Realizar tratamientos insecticidas contra los pulgones vectores.

-En el momento de la floración debe ser una norma regular y estrictamente aplicada una inspección ocular seguida de eliminación de las plantas infectadas.

Virus del "rattle" del tabaco o Tobbaco Rattle Tobravirus (TRV).

Este virus muestra una sintomatología de tipo variegado sobre las flores de tulipán, dando lugar a manchas cortas frecuentemente rectilíneas o placas decoloradas vítreas dispersadas sobre los pétalos; si el ataque es grave, las flores pueden deformarse.

Los síntomas florales vienen acompañados sobre las hojas de manchas gris verdoso, oblongas o ligeramente estrelladas que se desarrollan preferentemente en la base del limbo.

No afecta demasiado al vigor de la planta ni al engrosamiento del bulbo.


Enfermedad de Augusta.

Llamada así debido a que fue en la variedad Augusta en la que se manifestó por primera vez en Holanda, siendo el agente acusante de la enfermedad el virus de la necrosis del tabaco o Tobacco Necrosis Necrovirus (TNV).

Los ataques pueden ser visibles desde el comienzo de la vegetación. Las plantas nacen difícilmente, algunas permanecen enanas y mueren prematuramente. Las hojas infectadas presentan manchas y estrías necróticas de forma redondeada u oval, dando lugar a un enrollamiento del limbo característico. También aparecen largas estrías de color pardo en la base de las hojas y a lo largo de los tallos. En las flores deformadas aparecen pequeñas manchas necróticas en estrías. En los bulbos las manchas se vuelven necróticas, dando lugar a la completa desecación de las escamas.

Las contaminaciones por el TNV tienen lugar en el suelo, siendo el hongo Olpidium brassicae a través de sus esporas flageladas, el que disemina el virus al nivel de las raíces.

Control.

-Producción de bulbos clasificados.

-Eliminación del material infectado.

-Desinfección del suelo para eliminar el hongo vector del virus.

-Se recomienda no cultivar en aquellos suelos en donde hubo un cultivo hospedante (tabaco, patatas, judías y varias malas hierbas) ni donde hubo tulipanes atacados por este virus.

FISIOPATÍAS.

-Vuelco: al formarse la flor, el pedúnculo se dobla a la altura del cuello de la planta. Puede deberse a un déficit de calcio, bajada de las temperaturas durante el almacenamiento, oscilaciones térmicas durante el cultivo o una elevada humedad ambiental.

Se presenta especialmente en terrenos arcillosos.

-Aborto de la flor: el botón floral se atrofia, decolora y toma una textura coriácea. Se debe a una falta de maduración de los bulbos, bajas temperaturas durante el almacenamiento, recalentamiento de los bulbos durante la conservación y déficit hídrico.

-Petrificación de los bulbos: las escamas carnosas externas de los bulbos almacenados toman un color blanquecino, esta zona se endurece y aumenta de tamaño hasta alcanzar todo el bulbo.

Normalmente tiene lugar sobre bulbos dañados o cosechados tardíamente.

-Puntas blancas de los pétalos: tiene lugar durante la brotación cuando se produce una falta de humedad en el suelo y exceso de calor.

-Rotura de la epidermis: la epidermis del envés de las hojas se rompe transversalmente en diferentes puntos. La epidermis se enrolla hacia afuera, quedando así el tejido expuesto. Normalmente en estas heridas se establecen microorganismos que provocan pudriciones.

RECOLECCIÓN.

El momento óptimo de corte generalmente coincide cuando el capullo se ve coloreado. Pero si la producción se destina a los mercados locales, el corte se realizará con los tépalos bien coloreados. Si el destino es lejano los tulipanes se recolectarán cuando el capullo empieza a virar de color; para facilitar de este modo la manipulación, transporte y duración en jarrón.

Normalmente esta operación se efectúa de forma manual, arrancando la planta completa (incluido el bulbo).

Se recomienda cosechar a primeras horas de la mañana, ya que los tejidos de la planta están más turgentes.

El periodo de recolección depende el cultivar y de la fecha de plantación, aunque normalmente durante los meses fríos la recolección dura más tiempo que durante los meses cálidos.

El rendimiento esperado es de un tallo floral por bulbo, sin embargo el rendimiento real disminuye, considerándose adecuado si oscila entre 85-90% de la cosecha esperada.


CONSERVACIÓN.

Bulbos.

En el caso de los cultivos de bulbos la recolección tendrá lugar cuando las hojas se tornen de color amarillo, ya que se detiene la asimilación por parte de las hojas.

-Secado: puede realizarse sobre el propio terreno de cultivo, aunque normalmente se realiza en cámaras climatizadas, durante una semana a 20-25ºC con una humedad relativa del 70-80%.

-Clasificación manual, limpieza y calibrado: se realizará con calibradores especiales de alveolos o con arcos metálicos.

-Almacenamiento: tendrá lugar en un local seco y bien ventilado, a una temperatura de 20ºC y 70% de humedad relativa.

-Tratamiento térmico: se destina a la "preparación" de bulbos y tiene lugar justo después del calibrado.


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