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La lechuza de campanario (Tyto alba)



Es un huésped habitual de iglesias y campanarios, de allí. También es conocida como suindá. La lechuza de campanario posee una gran facilidad para adaptarse a distintos hábitats. Es capaz de vivir en cualquier zona donde el alimento sea abundante y donde pueda disponer de un albergue apropiado para refugiarse durante el día. Además de los campanarios, suele aprovechar toda una serie de construcciones humanas para establecer su vivienda, tales como graneros, silos, torres, galpones, altillos, etc.


Gracias a esta capacidad de adaptación, la lechuza de campanario es un ave cosmopolita, de amplia distribución en todo el planeta. Solo está ausente de algunas regiones del mundo como Canadá, Alaska, Antártida, y norte y centro de Asia. En la Argentina, se distribuye por todo el territorio incluyendo Tierra del Fuego; accidentalmente, llega a las Malvinas.


Actividad

La lechuza de campanario lleva a cabo una actividad nocturna. Tanto la búsqueda del alimento como la defensa del territorio y el apareamiento son actividades que realiza de noche. Durante el día permanece oculta en su refugio, generalmente durmiendo.

Estos animales cazan durante la noche, auxiliados por su poderosa vista y su fino oído. Se instalan al acecho, aguardando la aparición de los roedores o el paso de insectos nocturnos; otras veces vuelan silenciosamente buscando sus presas.

La visión de la lechuza de campanario es muy sensible; sus grandes ojos tienen, amplio campo visual (110º), gran parte del cual es binocular (70º). El escudo de plumas del rostro, en forma de corazón, opera como pantalla que capta el sonido y lo envía a los oídos.


Gracias a está extraordinaria facultad, la lechuza -que puede girar notablemente la cabeza- puede identificar tanto los sonidos vocales de los roedores como sus posibles desplazamientos en la maleza y lanzarse al ataque antes de percibir visualmente a su presa.

En el momento del ataque, los tarsos emplumados la protegen de heridas y mordeduras, y la disposición de los dedos (dos hacia adelante y dos hacia atrás) le facilitan la tarea de agarrar a sus presas.

La lechuza de campanario suele volar a cinco o seis metros del suelo. Su vuelo cauteloso e inaudible solo se interrumpe de vez en cuando por un extraño grito que curiosamente se asemeja a una orden de silencio: chiiit. Al iniciarse la noche, cuando apenas comienza la cacería, la lechuza emite los gritos más fuertes y continuos; luego, éstos se van volviendo ocasionales, y en el momento de emprender el regreso a su morada, anuncia la partida con un grito breve.


Biología general

Las lechuzas de campanario son animales solitarios; la pareja es la única, manifestación social que presentan (además del cuidado de la prole) y no forman bandadas.

El número de nidadas y la época en que ocurren, así como la cantidad de huevos que resultan en cada una, dependen en gran parte de las posibilidades reales de alimentación que el medio ofrece en ese momento. En la Argentina se han registrado posturas en febrero, marzo y abril (otoño) y en octubre, noviembre y diciembre (primavera), representando, tal vez, dos posturas.

La hembra pone entre cuatro y diez huevos, a veces con intervalos de más de dos días entre uno y otro. Los pichones nacen también en distintos momentos, razón por la cual en un mismo nido se ven ejemplares de distinta maduración.

A lo largo de todo el período de incubación, que dura entre 32 y 34 días (contando, como es usual, desde la postura del último huevo hasta el nacimiento del último pichón), la hembra permanece el día entero en el nido; de noche acostumbra a efectuar una corta salida, pero sin alejarse demasiado. El macho se encarga mientras tanto de proveerla de alimentos.

Durante los primeros días de vida de sus pichones, los padres permanecen en el nido vigilándolos; cuando éstos son capaces de pararse y son más fuertes, comienzan a dejarlos solos gran parte día y solamente los alimentan por la noche.

Aproximadamente a los dos meses y medio, las nuevas lechuzas abandonan el nido. Llegan muy pronto a la madurez sexual -pueden reproducirse antes del año-, y al menos los ejemplares estudiados en Europa , viven en promedio menos de un año y medio.


Bio-ecología

La lechuza de campanario basa su alimentación fundamentalmente en los pequeños roedores: ratones, cuises etc. Además, también consume murciélagos, marmosas, pájaros, anfibios, reptiles e insectos. Tiene pocos depredadores naturales: en el Viejo Mundo se ha citado a un buitre, el quebrantahuesos, y en Amézica del Norte al ñacurutú (Bubo virginianus).

Como otras lechuzas, ésta regurgita unos bolos de sustancias indigeribles -pelos huesos, dientes, etc. -, que son de utilidad para el análisis de la dieta.


Su futuro

Estas aves resultan beneficiosas para el hombre al controlar las poblaciones de roedores que emplean en su alimentación, entre ellos algunos que son transmisores de peligrosas enfermedades como el mal de los rastrojos.




» http://www.misiones.gov.ar/ecologia/Todo/Contenido/Especies%20Misioneras/lechuzacampanario.htm


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